Historia

Jim Sipala no proviene de dinero o privilegio. Pero él sabe el valor del trabajo duro. En 1980, comenzó su andadura en un concesionario de automóviles y solicitó un trabajo. Dijeron que no, y que pensaban que no podía ser un buen vendedor. Pero Sipala no aceptaba un no por respuesta. Fue a otro concesionario, hizo su presentación humilde y comenzó hace 30 años. “No tenía padres que fueran dueños de un concesionario, ni ninguna familia involucrada en los concesionarios. Simplemente no crecí mucho y sabía que quería hacer una vida mejor que la de mis padres. Así que estaba dispuesto a trabajar el doble de duro”.

Después de muchos años aprendiendo las cuerdas y desarrollando experiencia como representante de ventas, todo su arduo trabajo comenzó a dar sus frutos. Se abrió camino hasta el gerente. Entonces el gerente de ventas. Entonces el gerente general. En el camino, Sipala absorbió todas las lecciones que su trabajo le ofreció, e incluso encontró un mentor en uno de sus empleadores, Joe Spadaro. “Fue una gran inspiración para mí; tuvo un sueño y un deseo, y me enseñó que cualquier cosa era alcanzable si trabajas duro detrás de ella”. A través de la mentoría de Spadaro, Sipala aprendió sobre el valor de las buenas relaciones.

“Sabes, siempre ha sido sobre las relaciones. Creo que por eso he tenido tanto éxito. Les digo a los clientes, ya sea que me compren un auto o no, quiero que tomen la decisión correcta para usted. No voy a venderle un automóvil que no se ajuste a su presupuesto o que no se ajuste a sus necesidades”.

Y no son solo los clientes los que se benefician de sus ideas honestas. Sipala siempre está transmitiendo las lecciones que aprendió al ser práctico en sus concesionarios y comunicarse constantemente con sus empleados. Incluso se jacta de que muchos de sus vendedores alguna vez fueron sus clientes. “Desarrollé relaciones con personas que veían la forma en que hacía negocios y luego querían venir a trabajar para mí”. Es cierto: algunos de sus clientes favoritos le compraron automóviles y luego terminaron vendiéndolo para él.

Sipala también hace tiempo para su joven familia, incluida su esposa Danielle y sus tres hijos: Jacob, Alex y Luke. Sus hijos parecen estar tan apasionados por dedicar tiempo a sus negocios en crecimiento, y admite a regañadientes que su mejor mitad ha contribuido a su éxito tanto en el mercado como fuera de él. “Mi esposa Danielle me da mucha información, ya sea que lo quiera o no”, bromea Sipala, “pero tiene un gran juicio”.

Además de su negocio personal y familiar, a Sipala también le apasiona contribuir con Kia, y se ha invertido en la marca como parte del comité nacional de publicidad de Kia. Sipala cree firmemente en la integridad de Kia y en sus futuras ambiciones. Aunque afirma que consiguió su primera franquicia simplemente por estar en el lugar correcto en el momento adecuado, admira los refinamientos constantes de Kia con respecto a la calidad, la seguridad y el estilo.

Kia tiene metas ambiciosas, y Sipala es claramente una parte muy ambiciosa de la familia Kia. Es un partido hecho, bueno, nada menos que en los suburbios del oeste de Philadelphia.

¡Jim Sipala le encantaría verlo en sus concesionarios en West Chester o Coatesville!